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LA MEDITACIÓN A NIVEL PERSONAL Y PROFESIONAL

  • Ser Conscientes
  • 1 feb
  • 3 Min. de lectura

La meditación forma parte de todas las prácticas espirituales serias (Sadhana).

El objetivo es acallar la mente.

La meditación tiene como objetivo básico acallar la mente y, con ello, estar en calma, pero en un estado de atención, de presencia.

La meditación facilita ir encontrando una paz duradera, mediante una mente acallada, la regulación emocional y la relajación física derivada.

Permite claridad y autoconocimiento ya que los pensamientos no deseados se dejan pasar y te va asentando en estar más presente sin perderte en pensamientos que no aportan nada, como la voz que nos juzga, critica, exige, culpa.

Además, cuando la mente se acalla, hay más claridad y surgen respuestas frente a situaciones.

En definitiva, sus objetivos incluyen cultivar una paz mental duradera, la regulación emocional y la relajación física y los beneficios orgánicos derivados, como la reducción del estrés

Inicialmente la meditación requiere de voluntad y un cierto esfuerzo, hasta que deja de serlo.

Los distintos tipos de meditación vienen de tradiciones orientales surgidas de la India que se fueron expandiendo como por ejemplo el Zen en Japón o el Tao en China.

Mi objetivo no es ver los distintos tipos de meditación sino en ver en qué se centran o concentran y en reiterar que todos los tipos de meditación son buenos y que, para cada persona y en función de su estado, hay una meditación adecuada.

La Respiración: la meditación Vipassana es quizás la más practicada y se centra en la observación constante de la respiración. El Zazen de Japón es muy similar, pero con algunas diferencias.

El Ahora: lo que se reconoce como la Atención Plena o Mindfulness. Si bien hay variables, pero está centrada en los sentidos, en observar lo que sucede en este momento (en el Ahora). Sólo observar, como un testigo de lo que acontece (por ejemplo, los sonidos, lo visto, lo sentido).

Esto tiene parcialmente que ver con lo que se llamaba Contemplación en el misticismo cristiano, con santos como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús, en que me entraban en tal estado de unión que se fundían con el todo.

El Cuerpo: por ejemplo, la Meditación Kundalini centrada en despertar la energía interna y equilibrar los Chakras, los centros energéticos del cuerpo.

Los Sonidos: Por ejemplo, de palabras. Mediante una repetición permanente de Mantras que fue algo que se incorporó en las enseñanzas budistas.

Acallar a la mente y, por lo tanto, los pensamientos es el objetivo de la meditación.

Y estamos viendo que se puede acallar la mente de muchas maneras: derivando la atención a la respiración, a los sentidos, a los sonidos, al cuerpo.

En este punto quiero resaltar que la meditación se va convirtiendo en el lugar en el que afrontar los sentimientos y emociones. La emoción surge de un pensamiento, ya sea consciente o inconsciente. No huimos de la emoción, sino que nos quedamos con ella, como un observador que no la juzga, sino que simplemente la observa hasta que mengua y desaparece.

La Vacuidad: Pero hay enseñanzas como, por ejemplo, el Advaita Vedanta que tienen una visión distinta y directa en el silencio de la mente. Se basa inicialmente en mantener nuestra atención centrada en el espacio entre dos pensamientos. Al ir dejando pasar los pensamientos, la mente se calla al no ser atendida y entonces la atención se centra en ese silencio, esa vacuidad.

El Advaita Vedanta es la enseñanza que sigo y practico, pero llegué a ella tras pasar por alguna de las anteriores.

Para mí, el mayor beneficio de la meditación es que la mente se va acallando a lo largo de día, durante las actividades que tengo que emprender.

Es decir, los pensamientos no me arrastran y, si lo hacen, vuelvo a esa quietud.

Otro valor determinante es ver que cualquier emoción surge de un pensamiento ya sea consciente e inconsciente.

Al irse acallando la mente, las emociones que surgen tienen menos intensidad y, como dijo el Buda: la verdadera libertad es la ausencia de sufrimiento.

Los retos de la vida se afrontar desde otro lugar, es decir, desde no incorporar sufrimiento innecesario por lo sucedido o pueda suceder.

Por lo tanto, recomiendo profundamente la práctica de la meditación, sin tener en cuenta el tiempo que podamos o queramos dedicarle.

Por ejemplo, meditar unos minutos antes de una reunión importante en el trabajo, nos permite llegar serenos y con una mayor claridad.

 

 
 
 

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